Uno de los medios más habituales que empleo para
estar informado es la radio y la prefiero porque es ágil, concreta y extensa al
mismo tiempo pero sobre todo flexible, porque me permite seguir consumiéndola
mientras hago otras actividades, como conducir mi auto por ejemplo.
Y es en esa práctica que he identificado, cada vez
con mayor frecuencia, un grave problema, muchos de los oyentes o son distraídos
o tienen una incapacidad de comprensión realmente preocupante. Lo comento
porque cuando las radios informativas abren sus líneas telefónicas para
comunicarse con la audiencia es común escuchar comentarios inflamados sobre lo
que se está proponiendo como tema, tergiversando diametralmente el punto en
discusión. Felizmente existen conductores agudos que aclaran inmediatamente el
punto y retoman en el acto el objetivo del tema planteado para continuar con la
labor periodística.
Sin embargo esta situación me lleva a varias
interrogantes; si esto sucede a través de la comunicación auditiva (que debería
ser más sencilla de asimilar)...
¿Qué estará pasando con los mensajes que
diariamente recibe la población?
¿Qué podemos esperar de una audiencia que pertenece
a uno de los países registrados como de los últimos a nivel mundial en
comprensión lectora?
¿Cuántas personas son realmente son influenciables
a través de sendas columnas de opinión en todos los diarios nacionales?
¿Cuál es la verdadera corriente de opinión pública
resultante gestada a través de los medios de comunicación?
¿Qué está entendiendo realmente la población
peruana acerca de la coyuntura actual?
A reflexionar y a trabajar entonces colegas
comunicadores porque ahora el reto es más grande, sea desde la vitrina del
periodismo, las relaciones públicas, la publicidad o las redes sociales.
Daniel García
Director Gerente
DGE Comunicación
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