Durante la primera campaña presidencial de Barak Obama escuché frecuentemente que su estrategia de comunicación en redes sociales difícilmente podía ser replicada en el Perú pues nuestra realidad en ese entonces era una baja penetración de la conectividad a internet y por ende el limitado acceso a las redes sociales, entre otros factores no menos importantes.
Sin embargo, años después, en la campaña de elecciones presidenciales del año 2010-2011, Pedro Pablo Kuczynski (PPK) inició una agresiva campaña a través de los entornos digitales que le permitió ganar una importante cantidad de adeptos, en su mayoría jóvenes que apoyaron sus esfuerzos durante el tiempo que duró la contienda. Claro, esto no fue suficiente para ganar la disputa electoral, ya que surgieron varios tropiezos en el camino, sin embargo marcó un precedente en cuanto a estrategias de comunicación electoral se refiere en nuestro país. Hubieron otros candidatos que apostaron por la fórmula pero de alguna u otra manera no fue efectiva debido a factores de timing y la estrategia en sí misma.
Cinco años después vimos surgir a través de las redes sociales a un nuevo personaje que aspira a colocarse en el sillón presidencial (si el JNE se lo permite), se trata del señor Julio Guzmán, un total desconocido hasta hace cuatro o cinco meses pero que supo ver -en todo caso sus asesores- que las redes sociales, bajo una estrategia bien planteada, puede ser un excelente punto de partida para impulsar una campaña electoral.
Recuerdo muy bien que en agosto o septiembre de 2015 comentaba con algunos amigos acerca de la irrupción de este candidato y todos me miraban con cara de “¿De qué estás hablando?” Al día de hoy en que el señor Guzmán ganó notoriedad se volvió un blanco fácil para todos aquellos bandos que no concuerdan con su propuesta o que simplemente lo ven como una amenaza para sus intereses. Digamos que el esfuerzo inicial sirvió.
Si bien el éxito -porque no podemos negarlo, su campaña es exitosa en términos de comunicación-, no se debe exclusivamente a la ejecución de una buena estrategia en redes sociales, no debemos ser mezquinos, más bien debemos reconocer que estos espacios pueden integrar una diversidad de herramientas de marketing que apuntalen un objetivo común.
Otros candidatos ya se están dando cuenta de la efectividad de estos medios de comunicación. Por ejemplo el señor Alfredo Barnechea que ha sabido aprovechar un momento específico de destaque en los medios tradicionales para volcar toda su artillería o buena parte de ella hacia las redes sociales con evidentes resultados positivos de acuerdo a las últimas encuestas.
Con extrañeza no vemos esos mismos resultados en otras candidaturas como la de Frente Amplio, Alianza Popular, Alianza Por el Progreso y muchas otras más.
Lo que quiero rescatar de estas experiencias es que en el Perú ya es 100% válido considerar a las redes sociales dentro de una campaña de comunicación seria y no solamente de carácter político sino también de cualquier índole como comercial, social, de valores, entre otros.
El asunto está en articular correctamente los mensajes, detectar oportunamente los momentos clave y escuchar detenidamente a la audiencia a la que nos queremos comunicar. Los recursos están ahí, el tema está en saber cómo aprovecharlos de la mejor manera.
Daniel García E.
Director Gerente
DGE Social Media Marketing
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