Como comunicador gráfico, tengo la misión de
transmitir mensajes, conceptos, atributos, características y otros elementos
que reflejen el valor del producto o una marca y que adicionalmente porte
funcionalidad e información adecuada a un target específico.
Sin embargo, ¿qué sucede cuando la perspectiva del diseñador es distinta a la que tiene el cliente? Para evitar estos conflictos es importante guiar al cliente (empresa, contratante, persona, etc.) a lo largo del desarrollo del proyecto para que este tenga la seguridad de que el resultado será el ideal. Es así que es de gran ayuda que el cliente también tenga en cuenta los siguientes aspectos:
Así como el producto, el diseño va de la mano de este y se orienta a un
público objetivo, es por esto que cierto margen del público permanecerá ajeno a
la marca/producto ya que no está dentro de la segmentación de mercado. Así, es
imposible pretender generar una reacción uniforme en todos, por el contrario lo
que se pretende es generar una reacción particular a un tipo de consumidor
específico.
¿Me gusta o funciona?
Sería ideal que sean ambos, pero para poder llegar a una propuesta
sólida e integrada, es fundamental que el cliente entienda la diferencia entre
uno y otro. Es por eso la necesidad de ser cautelosos sobre qué tanta
influencia “personal” desea incluir el cliente en el diseño sin que este pierda
enfoque y funcionalidad, situación que sucede comúnmente cuando alguien de la
empresa no está dentro del público objetivo o por la diferencia de edad entre
él y el target e inclusive por condiciones demográficas, socioeconómicas,
físicas, etc. Por ende la perspectiva que el cliente tendrá sobre la propuesta
del diseñador podría resultar extraña o poco convincente, y olvida el hecho de
que el mensaje no fue dirigido a él, sino a sus consumidores.
Mientras más simple mejor
Vivimos en un mundo en donde la información es muy ágil en el día a día
y se muestra a través de paneles, afiches, avisos, banners, vallas
publicitarias, etc., están en cada esquina “gritando” por llamar la atención,
sin embargo sofocan al espectador con tanto ruido visual. Es ahí donde un
espacio en blanco, un diseño sobrio, elegante y poco recargado puede denotar
solidez y funcionalidad para transmitir el mensaje generando vínculos de
confianza para con los consumidores.
Estos simples pero valiosos aspectos son importantes a la hora de
comunicar algún mensaje, ya que permitirá la comprensión por ambas partes en el
desarrollo de un proyecto en conjunto donde inevitablemente los puntos de vista
pueden ser diferentes, pero logrando integrar el gusto del cliente, con la
funcionalidad del diseño.
Alejandro Espinoza T.
Comunicador Gráfico
DGE Comunicación
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