martes, 30 de octubre de 2012

El gusto del cliente vs. el gusto del consumidor

Como comunicador gráfico, tengo la misión de transmitir mensajes, conceptos, atributos, características y otros elementos que reflejen el valor del producto o una marca y que adicionalmente porte funcionalidad e información adecuada a un target específico.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando la perspectiva del diseñador es distinta a la que tiene el cliente? Para evitar estos conflictos es importante guiar al cliente (empresa, contratante, persona, etc.) a lo largo del desarrollo del proyecto para que este tenga la seguridad de que el resultado será el ideal. Es así que es de gran ayuda que el cliente también tenga en cuenta los siguientes aspectos: 

No se puede dar gusto a todos
Así como el producto, el diseño va de la mano de este y se orienta a un público objetivo, es por esto que cierto margen del público permanecerá ajeno a la marca/producto ya que no está dentro de la segmentación de mercado. Así, es imposible pretender generar una reacción uniforme en todos, por el contrario lo que se pretende es generar una reacción particular a un tipo de consumidor específico.

¿Me gusta o funciona?
Sería ideal que sean ambos, pero para poder llegar a una propuesta sólida e integrada, es fundamental que el cliente entienda la diferencia entre uno y otro. Es por eso la necesidad de ser cautelosos sobre qué tanta influencia “personal” desea incluir el cliente en el diseño sin que este pierda enfoque y funcionalidad, situación que sucede comúnmente cuando alguien de la empresa no está dentro del público objetivo o por la diferencia de edad entre él y el target e inclusive por condiciones demográficas, socioeconómicas, físicas, etc. Por ende la perspectiva que el cliente tendrá sobre la propuesta del diseñador podría resultar extraña o poco convincente, y olvida el hecho de que el mensaje no fue dirigido a él, sino a sus consumidores.

Mientras más simple mejor
Vivimos en un mundo en donde la información es muy ágil en el día a día y se muestra a través de paneles, afiches, avisos, banners, vallas publicitarias, etc., están en cada esquina “gritando” por llamar la atención, sin embargo sofocan al espectador con tanto ruido visual. Es ahí donde un espacio en blanco, un diseño sobrio, elegante y poco recargado puede denotar solidez y funcionalidad para transmitir el mensaje generando vínculos de confianza para con los consumidores.

Estos simples pero valiosos aspectos son importantes a la hora de comunicar algún mensaje, ya que permitirá la comprensión por ambas partes en el desarrollo de un proyecto en conjunto donde inevitablemente los puntos de vista pueden ser diferentes, pero logrando integrar el gusto del cliente, con la funcionalidad del diseño.


Alejandro Espinoza T.
Comunicador Gráfico
DGE Comunicación

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