miércoles, 29 de mayo de 2013

Pequeño quieres ser, pequeño serás

Cada vez que me enfrento a aquella necesaria labor de prospección de nuevos clientes encuentro una amplia diversidad de posiciones, perspectivas y formas de ver el social media marketing y la manera en que esta herramienta puede sumar a la estrategia de mercadeo.

A estas alturas muy pocos pueden negar los beneficios de estar presente en las redes sociales a través de una imagen de marca coherente con los demás esfuerzos de marketing. Mediante estos espacios podemos escuchar a las audiencias clave, conocer sus preferencias, saber cómo está segmentada, atender directamente al cliente, resolver sus dudas y problemas e incluso en el mejor de los casos concretar una venta.

Sin embargo, a la luz de todos estos beneficios aun existen compañías escépticas de los logros que se pueden conseguir a través de estos espacios, con una estrategia adecuada, información de valor para las audiencias y una permanente interacción con ellas.

Y no sé si el común denominador sea un factor importante pero en todo caso lo subrayo. La mayoría de empresas que ven aun con desdén estas herramientas son PYME, no digo que sean todas, pero sí una buena parte de las que he conocido en los últimos años. De alguna manera lo entiendo, pues todos siempre tenemos miedo a lo desconocido, sobre todo al inicio. Pero lo que no tolero es esa actitud arrogante de afirmar con una certeza a prueba de balas que el SMM no es necesario para su negocio, que su negocio se mueve en otros círculos, que los clientes se consiguen de boca a boca, que la mejor carta de presentación son las referencias y un largo etcétera de razones que me parecen, por decir lo menos risibles.

¿Por qué? Porque no entiendo la incapacidad de ver lo que es evidente. ¿Es que acaso no se han percatado de eso mismo que argumentan sucede en las redes sociales?

Este es un nuevo espacio en donde sucede el mismo fenómeno, es decir, el boca a boca, la referencia, la buena experiencia compartida con tus amigos, la felicitación y mucho más. Con la gran diferencia de que todo puede ser monitoreado y medido en tiempo real lo cual permite tomar decisiones oportunas que pueden beneficiar directamente al negocio.

Es evidente que aun hay mucho por trabajar, empezando por 'resetear' esa forma de ver las cosas, propias del siglo pasado.


Daniel García
Director Gerente
DGE Comunicación

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